En el Palacio da Breijoeira, en Câmara Monção (Portugal), estas dos campanas nos recuerdan que su función iba mucho más allá de lo religioso.
Dos campanas, dos funciones y una misma finalidad: organizar la vida cotidiana de una gran propiedad cuando todavía no existían los medios de comunicación actuales.
Porque las campanas no solo llamaban a misa, ni se utilizaban exclusivamente en el ámbito religioso … también marcaban el ritmo del trabajo y de la vida diaria. 


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