1993: el obispado de Astorga (León) anunció que iba a llevarse las campanas de la espadaña de la iglesia de Foncebadón, en ruina, al Museo de los Caminos de Astorga.
Única vecina del pueblo: la señora María Fernández y Gelo, su hijo y pastor de ovejas. Fallecería a los 97 años en 2022.
Como ya he indicado en una entrada anterior https://elrincondesanantonenleon.blogspot.com/2019/02/1993-la-senora-maria-se-nego-que-se.html
a la llegada al pueblo del sr. cura en comitiva con miembros del obispado de Astorga y la Guardia Civil, la sra. María, con 70 años, se subió al tejado al lado de la espadaña y "a pedradas" les advirtió: "No se llevarán las campanas de este pueblo. Aquí ni tenemos teléfono ni nada, ¿si se quema el pueblo o nos ocurre algo cómo avisamos a los pueblos vecinos de nuestro problema?".
El cura le indicó que las campanas no tenían badajo, a pedradas ella le dijo que si fuera menester las tocaría con el suyo.
"Los curas tienen la culpa de que esté así. Se fueron y lo dejaron todo, incluso las imágenes, por eso se está cayendo", alegaba la mujer. Entre las ruinas de la iglesia dormía el pequeño rebaño de ovejas que guardaba su hijo.
"Las campanas me hacen mucha compañía", afirmó María Fernández a los periodistas de Diario de León hace 30 años https://www.diariodeleon.es/sociedad/220724/368802/adios-maria-guardiana-campanas-foncebadon.html
Las campanas quedaron en su sitio.
Reportaje realizado por Diario de León a María Fernández en 1993. DL
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