Plataforma divulgativa a modo de Gremio Cismontano de campaneros y de los amantes de la familia organológica de la campana y su mundo: campana de torre, esquila, cencerro, campanillas, cascabel ... y matracas y carracas. Por Héctor-Luis Suárez Pérez
martes, 15 de agosto de 2023
miércoles, 2 de agosto de 2023
Fresno de la Vega (León, España): Taller patrimonial inmaterial del toque manual de campana
Fresno hace "escuela" de campaneros
La localidad acogió un Taller de Campaneros que unió experiencia y sabiduría en toques y las ganas de aprender
http://leonsurdigital.com/art/21201/fresno-hace-escuela-de-campaneros
Tocaron las campanas a gloria, a fiesta y a fuego en Fresno de la Vega. Gracias a una decidida apuesta de mantener el "lenguaje universal" de las campanas se llevó a cabo un taller de campaneros en la localidad que atrajo la mirada de mayores, no tan mayores y pequeeños.
En Fresno de la Vega es una de las pocas localidades que continúa manteniendo viva la tradición del Tentenube. Una ancestral tradición que ha sobrevivido generación tras generación y cuyo fin es ahuyentar el pedrisco de los campos. Hay tradición de campaneros en Fresno de la Vega, los mayores continúan tocando y, afortunadamente, existe una nueva generación que gusta por mantener viva esta tradición.
Precisamente, por este hecho y con el fin de recuperar viejos toques y mantener los existentes se llevó a cabo esta iniciativa. "Hay que mantener este tipo de cosas, es nuestra tradición y hay que apostar por ello" manifestó el alcalde de Fresno de la Vega, Alfonso Melón, durante el Taller de Campaneros que se celebró este sábado en la Plaza Mayor.
Y así con ilusión se fue forjando un día en el que la tradición y la historia del pueblo se unió con el "tolón tolón" de las campanas. Así se explicó cómo eran los toques a fuego en Fresno y es que cada calle tenía su toque característico con el fin de orientar donde estaba el fuego.
El acto contó con un maestro campanero de amplia experiencia Joaquín Alonso. Otro campanero que acumula años de experiencia y que es la memoria viva de las campanas de Fresno es Antonio Bodega que también participó activamente. Por supuesto, no faltaron las jóvenes promesas de Fresno,Héctor de Paz, Diego García Carpintero y José Prieto.miércoles, 12 de julio de 2023
Conservación del toque manual de campana en Galicia
José Andrés Barreiro:
«O toque de campá non se vai perder»
https://cdn.jwplayer.com/previews/Ys7zokGY?exp=1689167760&sig=f7cfc0009f46209a3a343b76c4de9475 https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2023/07/11/jose-andres-barreirospan-langgl-toque-campa-non-vai-perderspan/00031689098043568677594.htm?utm_source=facebook&utm_medium=referral&utm_campaign=fbgenENLACES A VIDEO
Preside la asociación gallega que ha revalorizado al artesano del repique, un sonido reconocido como patrimonio inmaterial de la humanidad y que se toca en ocasiones excepcionales
En pocas iglesias se conserva el toque manual de campana al ser sustituido hace medio siglo por sistemas automáticos. Esta rareza provoca que cuando campanas tan simbólicas e imponentes como las de la catedral de Santiago suenen sin tener por qué todo el Obradoiro susurre o se exalte para averiguar qué ocurre. La respuesta es simple y está cargada de mimo y esperanza: son los miembros de la Asociación Cultural Campaneiros de Galicia durante uno de sus ensayos para que este tañido no desaparezca.
El colectivo nació en mayo del 2022 para preservar esta tradición y colaborar para que el toque manual fuese reconocido por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. José Andrés Barreiro es el presidente de la asociación y campanero de la iglesia de Dodro. Con tan solo 28 años acumula gran experiencia en este instrumento, ya que se enganchó a él con 16 años cuando tocaba el órgano de la iglesia. De niño transformaba los casquillos de las bombillas en diminutas campanas e hizo lo mismo con un embudo enorme de metal que encontró en el monte. Ni por asomo se imaginaba que algún día tocaría las campanas de la catedral de Santiago varias veces al mes para enseñar a otros la técnica heredada de sus maestros.
Barreiro resalta que el oficio de campanero es muy antiguo y durante siglos lo ejercían hombres con pocos recursos que vivían en las iglesias y tocaban sin horarios ni descansos. Un ejemplo, recuerda, se ve en la misma catedral compostelana, cuyo último encargado vivía con su familia en el tejado, cerca de la torre de las campanas, y daba cada día a las seis o siete de la mañana el denominado toque de alba tirando de la cuerda y sin salir de cama.
Tañer con vistas al Obradoiro es la experiencia que más marca a un campanero en Galicia, pero lo cierto es que la catedral de Mondoñedo es la única cuyas campanas siempre suenan con toque manual de maestro. Esto es posible gracias a Valentín Ínsua, que aprovechó el tiempo de pandemia y confinamiento para bucear en los archivos y recuperar sonidos cuyo único rastro estaba en el papel.
Sus hallazgos, combinados con un perfil de personas interesadas en tocar la campana que en muchos casos tienen formación musical, auguran larga vida a este particular oficio. José Andrés Barreiro tiene muy claro que «o toque manual de campá non se vai perder». Lo corrobora el interés que despiertan las convocatorias de la asociación para sus ensayos, muy accesibles previa anotación. También el apoyo incondicional que el colectivo recibió de las autoridades eclesiásticas de Santiago, que no dudaron ni un segundo en aceptar la petición para recuperar el toque manual aprovechando el cierre de la puerta santa.
Desde ese día han recibido numerosas invitaciones para repetir la experiencia y recuperar repiques olvidados, especialmente el denominado toque francés, que en Santiago suena distinto porque así lo hacía su último campanero, Ricardo Fandiño, que podía tocar hasta cuatro campanas con manos y pies.
Archivado en: Catedral de Santiago Unesco
martes, 4 de julio de 2023
Saludes de Castroponce (El Páramo, León, España) con campanario como espacio de uso mutante en la historia
El Ayuntamiento invertirá 56.000 € en la restauración de la torre del homenaje
La torre tiene planta rectangular con base de fábrica de mampostería de 3,80 por 8,70 metros y 10 metros de altura, sobre la que se asienta el cuerpo habitable desde el cual se podían efectuar las labores de vigilancia.
El acceso hasta el habitáculo superior se realiza mediante una empinada escalera de apenas 60 centímetros de ancho. Una vez superado el angosto paso se continúa ascendiendo por una ingeniosa escalera de piedra. En algunos lugares se observa un muro en masa de lo que parece era la antigua muralla del castillo de Saludes.
Las obras incluyen una restauración muy detallada con la construcción de una escalera metálica de caracol, se repararán los muros de piedra, se mejorará el acceso al habitáculo, se repondrán los arcos interiores y se instalará iluminación exterior mediante proyectores directos de iluminación monumental en el perímetro de al torre, entre otras muchas y minuciosas actuaciones.
Además, el Ayuntamiento invertirá otros 11.787 euros en la mejora del entorno que servirán para la protección del terraplén, la preparación de la explanada y su pavimentación. Dicha pavimentación se realizará colocando adoquín de hormigón de 5 centímetros de espesor en la zona que limita con la iglesia. En el resto de la explanada se echará una solera de hormigón de 15 centímetros.
domingo, 25 de junio de 2023
La Torre del Reloj de Ponferrada (El Bierzo, León, España). Varios artículos.
A las entrañas de la Torre del Reloj con su custodio 'Eusebio'
Uno de los monumentos de la capital berciana, referente en el skyline, y mirador inaccesible que sólo unos pocos tienen la ocasión de conocer desde sus entrañas. Existe un dicho que pone frontera a la ciudad hasta donde su latir de martilleo suena.
Al exterior, a la luz de verano, es torre abierta al paso bajo su noble arco, contrapunto a la gran puerta de la ciudad amurallada de la que formaba parte, y es hoy vestigio que queda para los tiempos. Pero esa robustez y piel señorial, de robusta piedra, es el caparazón de una debilidad interior que sólo unos pocos conocen.
Adentrarse al interior de la torre del reloj es penetrar en las entrañas de la ciudad, y es vetusto, silencioso y oscuro escenario angosto que atrapa nada más atravesar la puerta lateral de acceso a la que se llega por los empinados peldaños de la muralla, donde una placa la recuerda.
No es fácil. Algunos 'bailan', para algún tramo hay que ayudarse de las manos en el ascenso. Los descansillos sólo sirven para preferir mirar hacia más arriba -porque son un espacio abierto a la caída... El corazón de Ponferrada es de una escalera de madera vieja. Una escalera que sufre arritmia por los pasos.
En aquel entonces, y hasta el año 2000, con el Plan de restauración del Casto Antiguo, funcionaba en base a la centralita instalada en el Ayuntamiento, y cuyas órdenes llegaban por el cableado que atravesaba varias fachadas. Con el nuevo siglo el reloj recibió su marcapasos, y el autómata tuvo la compañía de varios relés programables que ya hacen casi innecesaria la visita a la torre. Hasta el cambio de hora queda en manos de la electrónica, e incluso posee unas baterías que permitirían que el reloj siguiese moviendo las horas y su martilleo durante varios días por la ciudad.
Abandonamos este nivel echando una mirada por la celosía metálica, que son como pequeñas retinas que miran a la parte noble de la ciudad.
Y en otro piso superior, accediendo por una trampilla, el gran mirador, en el campanario. Allí los martillos muestran los verdaderos efectos del latir del tiempo en la ciudad, con la marca de los golpes, con las horas que han visto cambiar tanto a la ciudad (desde que era villa) a su alrededor... siempre girando a su alrededor. Pero recordad; es la torre del reloj la que gira las horas, y su martillo, el latir de Ponferrada.
Existen crónicas que detallan la presencia de la torre con el reloj ya en 1513, momento en que dejó de llamarse 'torre de las eras'.
Construida en mampostería, sólo se sirve del sillar de grano para las cornisas, el campanario, y las esquinas. La torre está formada por tres cuerpos, construidos en el S.XVI.
El campanario, de sillar y sillarejo, presenta en cada cara sus correspondientes bocas de medio punto. La torre se remata por una cúpula rebajada con tejado de pizarra sobre la que se levanta un esbelto capitel cubierto por pizarra y que también sigue la línea arquitectónica de las torres del Ayuntamiento.
En el cuerpo de la torre, en sus dos caras principales, se ubican dos escudos reales con las armas de Felipe II, esculpidos por el cantero Juan de la Lastra en 1597.
La torre del reloj es un verdadero puzzle del tiempo. Construida en 1513 sobre la muralla, en su versión ya como torre para un reloj, dejando atrás su hasta entonces nombre de torre de las eras, fue en 1567 cuando sufrió su primera transformación reseñable, a cargo del maestro de cantería Juan Sánchez. Sus trazos no llegaron a ejecutarse ni en una pequeña parte, pero sirvieron para rescatar del estado de ruina a la torre. En 1594 otra obra de modernización y consolidación se encarga al maestro Juan del Ribero, pero en 1596 abandona y es declarado en rebeldía, teniendo que rematar los trabajos los canteros Cristóbal de Lucillo y Juan del Monte, que esta vez sí, se inspiraron en rematar el proyecto de Juan Sánchez.
En 1648 la torre volvía a sufrir amenaza de ruina, pero la siguiente intervención reseñable se produjo en 1792, cuando el campanario construido por Juan del Ribero fue derribado y sustituido ya por el actual que ha llegado hasta nuestros días.
El Reloj no marca las horas

C. FIDALGO | PONFERRADA31 DE MAYO DE 2016,
HTTPS://WWW.DIARIODELEON.ES/ARTICULO/BIERZO/EL-RELOJ-NO-MARCA-LAS-HORAS/201605310600001600324.HTML
Dilatada por el calor, la esfera con vistas a la Calle del Reloj recibió ayer la inspección de los técnicos de una empresa de Lugo especializada en el arreglo de relojes monumentales para tratar de poner remedio al desbarajuste horario que hace que las agujas nunca estén en su posición real. Los técnicos desmontaron el mecanismo y retiraron las agujas, dejando huérfana a la esfera. En breve ofrecerán un diagnóstico y trasladarán un presupuesto con el coste de la reparación al Ayuntamiento, según informaron fuentes municipales.
El reloj de la torre —construida en la primera mitad del siglo XVI sobre el antiguo Arco de las Eras, uno de los accesos de la desaparecida muralla medieval— no funciona con la maquinaria donada por la Minero Siderúrgica de Ponferrada en el año 1920, sino con un automatismo instalado en 1972 que desde el año 2000 cuenta con relés programables. Lejos quedan los tiempos en los que el relojero Cesáreo Gómez se encargaba de dar cuerda al reloj. Aquel viejo mecanismo de relojería se puede ver desde 1997 en el vecino Museo del Bierzo y ponerlo en hora obligaba a Cesáreo Gómez a tomarse su tiempo.
Sin agujas
Ayer, no fueron pocos los ponferradinos que, al levantar la vista a media mañana, descubrieron que a la esfera con vistas a la calle del Reloj —la que da a la plaza del Ayuntamiento no sufre el efecto de los rayos de la misma forma— descubrieron que le faltaban las agujas. Muchos vecinos se habían acostumbrado a que a media noche, después de una tarde especialmente soleada, la esfera marcara varias horas menos y, a la espera de saber a cuánto puede ascender el coste de la reparación, el Ayuntamiento ha querido poner en hora uno de los emblemas de la ciudad para que vuelva a ser fiable. No en vano, uno de los dichos populares que todavía circula por Ponferrada dice que la ciudad acaba allí donde dejan de oírse las campanas de la vieja Torre del Reloj.











