Campaneros de las Comarcas Leonesas
"¡Nu lu pudemos negare!, ¡semos de Villabaltere!":
Pedro Delgado, además Campanero Mayor del lugar, maestro de este tañer
Así
ha cantado durante años esta letrilla, aunque en orden inverso al
expuesto. Casi un himno entre los nacidos en esta localidad colindante
con la capital leonesa, Pedro Delgado, quien me honra con su amistad, es
un innegable portador honroso de este contenido.
A el me
une además de su condición de buen conservador y transmisor del
patrimonio inmaterial, su amistad y el ser abuelo de uno de mis alumnos
de la Facultad de Educación, así como su saber como campanero al haber
sido invitado en diversos eventos etnomusicológicos sobre las campanas
en que he participado a lo largo de los últimos veinticinco años, además
de poner su inolvidable broche sonoro en mi propia boda, "como toda la vida se hizo". Quede aquí por ello referencia a este pequeño homenaje a su figura con algunos de los trabajos a el dedicados.
Aquí
el enlace a una referencia a su persona y trayectoria como campanero,
abajo reproducida que compartimos por gentileza de Soy rural. com :
http://www.soyrural.es/leon/comarca/tierras-de-leon/paisanaje/pedro-delgado-gonz%C3%A1lez-villabalter
PEDRO DELGADO GONZÁLEZ / Villabalter | www.soyrural.es
PEDRO DELGADO GONZÁLEZ / Villabalter
Pedro Delgado González nació en el año 1932. El final de la Guerra
Civil supuso que tuviese que dejar la escuela. Recuerda como desde los 7
años hasta los 14 cuidaba vacas “descalzo”, puntualiza, de los vecinos
de Villabalter, recibiendo 10 pesetas al mes por cada vaca. Su actividad
profesional ha sido de lo más variado. Ha sido enterrador, ha trabajado
para el servicio de aguas de Villabalter, e incluso, fue concejal en el
ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo. Es el Mayordomo de la iglesia
parroquial de su localidad, cargo que le ha sido transmitido a través de
su padre, que a su vez lo recibió de su abuelo... En la actualidad se
vuelca con su gran pasión, las campanas, siendo el Campanero Mayor de
Villabalter y uno de los mejores conocedores de los toques de campana de
la provincia. Estos toques los aprendió de su padre, que “le subía a
cuestas al campanario” cuando aún no tenía uso de razón.
A pesar
de las múltiples actividades profesionales que ha realizado a lo largo
de su vida, este hombre es conocido, sobre todo, por ser el Campanero
Mayor de Villabalter. También guarda numerosos recuerdos de su
localidad. Con él, las tradiciones de Villabalter han encontrado su
lugar para que perduren y sean conocidas por todos aquellos que quieran
escucharle.
Pedro destaca por tres aspectos principales: su
amabilidad, siempre dispuesto a ayudar y a enseñar; por su sencillez, lo
que hace que su trato sea aún más agradable; por último, por su
extraordinaria memoria. Gracias a él, numerosas tradiciones de su
localidad, Villabalter, se conservan en su mente. Él se asegura que no
se olviden, y cualquiera que le pida algún relato o historia, sin
dudarlo, accederá a contarlo con todo tipo de detalles. Nunca se le
olvidará ni el más mínimo aspecto. Hemos mantenido una entrevista con él
y hemos recogido todas las tradiciones que ha recordado, hoy perdidas
(Las iremos presentando una a una para que puedan divulgarse) A través
de sus palabras esas antiguas costumbres que ya no se practican no se
perderán y mantendrán un hálito de vida en su memoria.
Sus
conocimientos abarcan los más diversos ámbitos. En su papel como
campanero, conoce a la perfección el manejo de estos instrumentos. Cada
vez que las toca, añade su propio aporte personal. Las campanas son un
instrumento vivo a las que hay que dar un elemento nuevo en cada
ocasión. Y eso es lo que intenta inculcar a los dos jóvenes a los que
enseña este tradicional arte. Todavía hoy, se levanta todos los domingos
para llamar a sus vecinos a la oración (Se le puede escuchar todos los
domingos a las 12:30 de la mañana y después de la misa) Cuando hay un
fuego, el Presidente de la Junta Vecinal de Vilabalter corre a su casa y
le pide que toque las campanas “a fuego”, mientras que los modernos
equipos de bomberos y policía se aproximan al lugar que arde...
Pero
sus recuerdos van más allá de las campanas a las que dedica su tiempo
con enorme pasión. Su cara muestra la más profunda alegría cada vez que
recuerda la antigua Semana Santa de Villabalter, su papel en la iglesia
parroquial, sus tiempos de infancia... o cae en la tristeza, incluso en
la indignación, cuando rememora la enorme pérdida de patrimonio cultural
de su pueblo a mano de los desalmados y esquilmadores de los tesoros
culturales o, simplemente, caen en el olvido. Siempre dispuesto a
hablar, cada una de sus historias encierran un rico tesoro que no merece
ser olvidado, que debe ser registrado en cada una de sus palabras, de
sus entonaciones, de sus gestos... Próximamente, presentaremos una
entrevista más amplia con él, así como un estudio sobre el toque de
campanas en nuestra provincia y otras tradiciones de Villabalter.
Otro trabajo en el que Pedro es aludido, publicado en 2009 por Fulgencio Fernández y gentileza de La Cronica de León :
http://www.lacronicadeleon.es/2009/08/02/apoyo/din-dan-dan-din-al-cielo-vas-44688.htm
“Din, dan dan, din al cielo vas”
Las campanas adquieren en manos de los campaneros un lenguaje propio que los vecinos de los pueblos entendían
Las campanas tienen un lenguaje propio que los vecinos de pueblos entienden a la perfección. Foto M. MARCOS
Fulgencio Fernández. León
La Cronica de León, 2 de agosto de 2009
Manolete el Sipleiro de Villabandín decía ayer en un reportaje de este
mismo periódico que la forma de entenderse los pastores de Omaña con los
sonidos del siplo “es similar al lenguaje de las campanas, que tiene
unos códigos que los vecinos de los pueblos entienden perfectamente”.
“Las campanas hablan y sus toques no solo son sonidos, tienen letra”,
explicaba un conocido campanero leonés, Pedro Delgado, de Villabalter,
quien ponía como ejemplo el toque más odiado por todos los campaneros, a
niño muerto. “El sonido de las campanas parece decir: Din, dan, dan,
din, al cielo vas”. Un toque cuya descripción con letra ya hacía Ramón
J. Sender en su ‘Requiem por un campesino español’, donde se habla de la
diferencia del toque según el fallecidofuera niño o niña: “Si era niña,
las campanas -en un tono más alto que la otra- decía: ‘No es nena que
es nen, no es nena que es nen’. Si era niña cambiaba un poco y decían:
‘no es nen, que es nena’”.
Este toque en Cataluña y algunas comarcas de Aragón se llama ‘toque de
ángel’. Todos los del gremio hablan de este toque con suma tristeza, el
citado Pedro Delgado lo hacía de una forma muy gráfica. “Es muy triste
ver desde el campanario la cajita blanca de un niño, portada por otros
cuatro niños, que es lo que dicta la tradición para estos entierros. Son
momentos en los que ni tienes ganas de tocar las campanas ni de nada,
pero le da solemnidad al acto, es un homenaje al niño y eso te da
fuerzas para agarrarte y tocar, aunque sea llorando”.
De todo ello harán demostraciones los participantes en el Encuentro de
Campaneros de Villavante. Hay muchos toques aunque en León los
principales son siete: A nube, a concejo, de Angelus, a niño muerto, a
muerto, a fuego o arrebato y el toque de fiesta.
Estos son los fundamentales, los que existen y se recuerdan en todos los
pueblos de la provincia, perohabía otros toques específicos según los
trabajos del campo, así se tocaba para avisar al vaquero que ya era la
hora de soltar el ganado y otro toque le avisaba para volverlo a
recoger; en algunos lugares se regulaba a toque de campana el comienzo y
el final de la faena para los jornaleros del campo, otros muchos
estaban relacionados con los oficios religiosos: las horas divinas, las
vísperas, el Avemaría, al alba o partes de la misa (al ‘alzar’ la hostia
en la consagración, por ejemplo).
Asimismo son conocidos‘usos’ especiales, como el ‘de la queda’ en
Villalpando, y que era una señal para que los vecinos se retiraran a sus
hogares “desde la Cruz de Mayo a la Cruz de septiembre a las diez de la
noche y el resto del año a las nueve”.
En Astorga existió el toque ‘de nueva vida’ y sonaba cuando una mujer de
la ciudad iba a dar a luz y su finalidad era la de avisar a la población
para “que rezara por el nuevo ser que viene al mundo y cuya vida a
todos interesaba”. En la catedral de Sevilla a este toque le llamaban
“de parto laborioso” y la forma de tocarlo era: “Daránse nueve golpes
despacio, de modo que entre golpe y golpe se pueda rezar la salve”. Un
mundo.
Otro trabajo en el que Pedro es aludido, publicado en 2009 por Manuel Cachafeiro y gentileza de La Cronica de León:
http://www.lacronicadeleon.es/2009/11/01/7-dias/bercianos-aun-confia-en-sus-campanas-55635.htm
CONTRA EL OLVIDO
Bercianos aún confía en sus campanas
El pueblo ya no tiene contratada una persona para tocar la esquila, pero sí voluntarios en caso de tormenta
Campanario de Bercianos del Páramo
Manuel C. Cachafeiro / León
La Cronica de León 1 de Noviembre de 2009
Bercianos del Páramo está en medio de la comarca a la que debe su
apellido. Es una tierra que sabe de sobra lo que es el duro trabajo del
campo y ese temor histórico a que llueva cuando no es necesario o a que
no caiga una gota cuando el fruto más lo pide.
Aunque haya sistemas muy avanzados que ahuyentan las tormentas, todavía
en muchos pueblos como Bercianos creen más en la sabiduría popular. En
la ermita de la Santa Cruz aún se toca la esquila cuando hay negros
nubarrones. Ya no hay una persona contratada, como había hasta hace unos
años; ahora son los mayores los que se encargan de que no acabe la
tradición. “La gente sigue creyendo. En Bercianos, los agricultores se
fían más de las campanas de la ermita que de cualquier otros sistema”,
dice un vecino.
Durante años, la misma persona contratada por el Ayuntamiento para
cuidar los jardines del pueblo hacía las funciones de tocador de la
esquila en casos de ‘extrema necesidad’. Bercianos no es el único pueblo
de la provincia, porque en Rabanal del Camino también las tocan, pero
sí el que más ha defendido la tradición para que no se pierda.
Hace unos años, Pedro Delgado González, el veterano campanero de
Villabalter, contaba a nuestro compañero Fulgencio Fernández los toques
de campana, ahora prácticamente reducidos a dos: el toque de fiesta —los
domingos y festivos— y cuando hay un muerto. Antiguamente, como gustan
decir en los pueblos, había hasta siete: A nube, a concejo, de Angelus, a
niño muerto, a muerto, a fuego o arrebato y el toque de fiesta.
Pedro Delgado tenía muchos recuerdos, pero sobre todo uno.«Es curioso,
por ejemplo, el toque de tormenta, para ahuyentarla. Yo lo toqué varias
veces y, no sé si por las campanas o no, pero la tormenta en la mayoría
de los casos se ahuyentó».
Pueblos como Foncebadón, hoy felizmente recuperados gracias al turismo
rural y al auge del Camino de Santiago, convirtieron la defensa de sus
campanas en la mejor forma de llamar la atención sobre su abandono.
Cuando el pueblo prácticamente se despobló y sólo una vecina vivía en
esta localidad camino de Foncebadón, la mujer alzó su voz para que el
Obispado de Astorga no se la llevara. Le hicieron caso. Quizá por ello
también el pueblo sigue vivo. Como Bercianos. Nunca se puede olvidar de
dónde viene uno.
Una
referencia a una de mis conferencias por la provincia, en relación en
concreto a la tradición del toque de "tente nube" que todos los años,
por el día de Santa Brígida, se lleva a efecto en Fresno de La Vega
(León- España). En esta ocasión tras la misma se generó una mesa redonda
en la que intervimieron gran número de asistentes, además de mis
invitados, entre ellos Pedro abajo referidos. Gentileza de Diario de León:
Fraxino celebró el tradicional toque campanero de Tente Nube
D.L. e. p. m. | redacción 02/02/2004
La
Asociación Fraxino de Fresno de la Vega celebró el tradicional toque de
Tente Nube, en el que hombres y mujeres de esta localidad se suben a la
torre mudéjar de su iglesia y repican la Santa Barabra, con la
intención de recuperar los toques campaneros de fiesta el día de San
Isidro. Este año después de este tradicional rito se celebró una mesa
redonda con el nombre de Las campanas y su mundo , a la que
asistieron Héctor Luis Suárez, Joaquín Alonso - etnógrafo- y los campaneros Joaquín
Alonso de Villabante y Pedro Delgado de Villabalter, así como Antonio
Bodega de Fresno de la Vega. La conferencia se prolongó durante largo
rato debido a la elevada participación del público en este filandón.
Después se repartió entre los asistentes unas sopas de ajo y un
chocolate eleborado por los cocineros de la Asociación Cultural Fraxino
de Fresno, que fueron los organizadores de todas estas actividades.
Marcelino Cuevas y Rosa, rindieron público homenaje en lo humano a Pedro publicando en 2006 reseña de sus bodad de oro, aquí referidas por gentileza de Diario de León:
http://www.diariodeleon.es/noticias/vidasocial/castilla-bebe-mas-agua-que-vino_279564.html
| Visto y oído |
Castilla bebe más agua que vino
Rosa Masegosa | Marcelino Cuevas - leon@diariodeleon.es
D.L. 09/09/2006
Pedro Delgado y Regina Álvarez cumplen hoy sus bodas de oro.
Foto CUEVAS
Pedro y Regina, 50 años juntos
Hoy, Pedro Delgado
(nada que ver con el conocido ciclista y afamado comentarista
radiofónico del mismo nombre) no subirá al campanario de la iglesia
parroquial de Villabalter parta llamar a sus convecinos a misa. Y no lo
hará, a pesar de ser el campanero oficial de la localidad desde tiempo
inmemorial, porque mientras el párroco se reviste para el
acontecimiento, él estará haciendo lo mismo, estará vistiendo con
acentuado nerviosismo sus mejores galas para acompañar nuevamente al
altar a su mujer, a Regina Álvarez, con la que reafirmará su matrimonio
después de 50 años de compartirlo todo.
Pedro Delgado es un hombre singular, abierto y simpático, que durante
muchos años ha tendido como afición muy especial y casi podríamos decir
como auténtica profesión, la de lanzar desde la espadaña de la torre
parroquial las llamadas que movilizan a las gentes del tranquilo pueblo
cercano a la capital. Con los sones de las campanas citó a los
convecinos a fiesta o a duelo, les llamó para reunirse en concejo, o
para luchar contra el fuego¿
Hoy las memorias de Pedro y Regina volarán en el tiempo, revivirán en
unos instantes los apretados capítulos de su pequeña historia cotidiana.